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Jueves, 20 de Enero de 2022

Región Andina sería la más azotada por los derrumbes en temporada de lluvias: IGAC

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  • Informe del Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC) reveló que las áreas de montaña con altas pendientes de los 10 departamentos andinos son las más vulnerables a presentar derrumbes y deslizamientos.
  • Además, por el exceso de ganadería y cultivos en los terrenos inclinados de estos departamentos, se intensificarían los eventos de remoción en masa.

El 18,7% de Colombia, es decir 21,3 millones de hectáreas, cuenta con una amenaza alta o muy alta de presentar derrumbes o movimientos en masa.

Estas zonas de amenaza abarcan terrenos de 24 departamentos del territorio tricolor, considerados como los más vulnerables a padecer derrumbes: Antioquia, Arauca, Bolívar, Boyacá, Caldas, Caquetá, Casanare, Cauca, Cesar, Chocó,  Córdoba, Cundinamarca, Huila, La Guajira, Magdalena, Meta, Nariño, Norte de Santander, Quindío, Putumayo, Risaralda, Santander, Tolima y Valle del Cauca.

Según el Instituto Geográfico Agustín Codazzi, estos departamentos son los más “atractivos” para los eventos en remoción de masa, ya que cuentan con zonas montañosas, pendientes inclinadas, altas precipitaciones y suelos sobreutlizados (es decir con sobrecarga de cultivos y ganado sin control).

La región Andina, que alberga parte de las tres cordilleras que atraviesan el país, es la más crítica por posibles derrumbes. Ninguno de los 10 departamentos que la conforman se salva de estar catalogado como vulnerable.

En resumidas cuentas, las zonas de montaña con altas pendientes de Antioquia, Boyacá, Caldas, Cundinamarca, Huila, Norte de Santander, Quindío, Risaralda, Santander y Tolima, sufrirían más los estragos de los derrumbes, algo que se intensificará con la temporada de lluvias que ya empezó a vivir el país.

“Con la llegada de las primeras lluvias, los suelos de estas zonas empiezan a perder su compactación, es decir que quedan sin ningún sustento que evite que se vengan abajo”, dijo Juan Antonio Nieto Escalante, Director General del IGAC.

Además de ser vulnerables por sus altas pendientes, otro factor que contribuye a la presencia de derrumbes en la región Andina es la alarmante sobrecarga de cultivos y ganado (sobreutilización) en sus suelos.

El estudio de conflictos de uso del suelo del IGAC reveló que 8,4 millones de hectáreas de las 21,7 millones que componen a los 10 departamentos de esta región, tienen algún grado de sobreutilización.

Es decir que el 38,7% de la región Andina tiene suelos afectados por la agricultura y ganadería no controlada, principalmente en terrenos de zonas montañosas y con altas pendientes.

“La región Andina no solo es protagonista por poder albergar derrumbes. También es pionera en suelos afectados por la sobrecarga de cultivos y ganadería que no cuentan con dicha vocación agropecuaria. Si a la alta vulnerabilidad de presentar derrumbes le sumamos terrenos ya afectados por cultivos y el pisoteo del ganado que exponen el suelo, el resultado será una remoción en masa más fuerte y por ende una tragedia más intensa”, informó Nieto Escalante.

Por lo menos el 24% de toda el área departamental de los 10 territorios Andinos padece de sobreutilización. El más crítico es Caldas, que tiene el 54,4% de su extensión afectada por la actividad agropecuaria no controlada (404 mil hectáreas).

Le siguen Risaralda (46,4%), Tolima (44,5%), Santander (43,2%), Boyacá (42,5%), Huila (38,1%), Norte de Santander y Antioquia (34,9%), Cundinamarca (33,3%) y Quindío (24,9%).

Sin embargo, los departamentos Andinos con mayor cantidad de hectáreas sobreutilizadas son Antioquia (2,1 millones), Santander (1,3 millones) y Tolima (1,07 millones).

“Estos suelos no cuentan con la capacidad de resiliencia para afrontar los fenómenos climáticos, tanto sequía como lluvia, ya que han perdido su capacidad de regeneración y gran parte de la cobertura vegetal que los protege. El llamado es para que empecemos a cuidar este recurso natural, cultivando en las zonas apropiadas, criando ganado en los terrenos aptos y de manera controlada y conservando los terrenos con potencial ecosistémico”, puntualizó el Director del IGAC.

El Director del IGAC prendió las alarmas ante un Fenómeno de la Niña. “El Centro de Predicciones Climáticas de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (Noaa) informó que la probabilidad de que este fenómeno se presente durante la segunda mitad de este año es del 70%, el cual en 2011 dejó varias zonas del país sepultadas bajo el agua y el lodo que se desprendió de las montañas. Para minimizar los efectos de las lluvias debemos enfocar nuestros esfuerzos en las zonas de montaña de estos departamentos, y mucho más en aquellos que además cuentan con suelos afectados por la actividad agropecuaria no controlada en zonas de alta pendiente”.

Alarmas del IDEAM

Con aún pocas gotas de agua sobre los suelos colombianos, actualmente el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales de Colombia (IDEAM) tiene bajo alertas rojas o naranjas a 18 departamentos, debido a la posible ocurrencia de deslizamientos detonados por las lluvias.

8 departamentos Andinos hacen parte de este grupo: Risaralda (con amenaza alta por posibles deslizamientos), y Antioquia, Boyacá, Caldas, Cundinamarca (incluida Bogotá), Norte de Santander, Santander y Tolima, con amenaza moderada o naranja.

Los otros 10 departamentos con amenaza naranja según el IDEAM son Arauca, Bolívar, Casanare, Cauca, Cesar, Chocó, Magdalena, Meta, Nariño y Valle del Cauca.

“Varios departamentos coinciden en los listados del IGAC y el IDEAM. Con el incremento de las lluvias serán más los territorios bajo algún tipo de alarma. Debemos tener la lupa bajo estos territorios, y minimizar los efectos de una tragedia que ya está anunciada”, destacó Nieto Escalante.

¿Cómo proteger los suelos vulnerables a los derrumbes?

El estudio de Manejo de Suelos y Tierras de Colombia del IGAC, reveló que la erosión está finamente ligada a la generación de movimientos en masa y derrumbes, la cual es causada por la deforestación o la poca protección contra el efecto de la lluvia.

“Si las tierras y suelos de Colombia estuvieran bien manejados, el grado de erosión (que afecta al 35% del país) sería mucho menor, y por ende la amenaza alta-muy alta de los movimientos en masa sería inferior a la actual de 18,7%”, cita la publicación del IGAC.

Para prevenir la ocurrencia de estos procesos, la entidad aconseja aplicar cinco sencillas prácticas de manejo, relacionadas con la aplicación de políticas contra la deforestación, y la puesta en marcha de la planificación y el ordenamiento en torno a la capacidad de uso de las tierras y el manejo asociado.

  1. Incrementar los sistemas forestales, agrosilvícolas y silvopastoriles en las zonas montañosas;
  2. Para disminuir la velocidad del agua y que se fomente su infiltración, se recomienda controlar la escorrentía mediante zanjas de ladera, realizar cultivos en contorno y utilizar franjas con vegetación densa.
  3. Para menguar la acción destructora de la lluvia sobre los suelos, éstos se deben proteger con cobertura vegetal residuos de los cultivos.
  4. Evitar a toda costa la compactación de los suelos, la cual es causada especialmente por la explotación ganadera o por el uso indiscriminado de maquinaria agrícola.
  5. No es recomendable el uso de labranza en sentido de la pendiente; ésta debe realizarse de manera conservacionista (labranza reducida, mínima o de siembra directa) en pendientes menores del 30 por ciento.

En la región Andina, que es la más afectada por los derrumbes, se recomienda principalmente prohibir la ganadería intensiva en zonas con pendientes superiores al 50%, para así evitar que se compacten; realizar sistemas silvopastoriles y agroforestales, ya que incrementan la fertilidad, regulan y protegen el agua y fomentan la biodiversidad; y no hacer uso intensivo de herbicidas, que eliminan la capa protectora.

“Por ejemplo, los sistemas silvopastoriles blindan al suelo de la erosión, ya que la simulación de un bosque, la producción de hojarasca y residuos vegetales, la cobertura vegetal y la altura de los pastos, protegen al medio contra este fenómeno y regulan el ciclo del agua con su componente superficial”, puntualizó el Director del IGAC.

Última actualización Sáb, 05/07/2016 - 01:05